Reseña: Polilla Tramposa

3.5/5
  • Mecánicas
    3/5
  • Dificultad
    2.5/5
  • Originalidad
    3.5/5
  • Arte
    2.5/5
  • Materiales
    3/5

Si en tu grupo de juego habitual cuentas con alguien dado a jugar sucio, a hacer trampas siempre que puede y a tener siempre escondida una carta en la manga, Polilla Tramposa puede ser el juego en el que se sienta como pez en el agua… o quizá no, ya que por una vez todos jugaréis en igualdad de condiciones: en este filler lo importante es hacer trampas sin que te pillen.

Polilla Tramposa es un juego en pequeño formato editado por Devir. Permite partidas de 3 a 5 jugadores con una duración que ronda los 15 – 20 minutos, y está compuesto exclusivamente por una baraja de 72 cartas.

Bichos tramposos

En Polilla Tramposa los jugadores tratarán de librarse de todas las cartas en su mano, ya que el primero en lograrlo será el vencedor de la partida. Al comienzo del juego, cada jugador dispondrá de 8 cartas en su haber. El resto del mazo se colocará en el centro de la mesa y se le dará vuelta a la primera de las cartas.

Por turnos, los jugadores deberán poner en juego una de sus cartas encima de la situada en el centro de la mesa, esta carta debe tener un valor inmediatamente superior o inferior a la que está en lo alto de la pila. Si no tuviéramos ninguna carta que poder jugar, robaremos una del mazo de robo como penalización.

 

polilla tramposa reseña

 

Dentro del mazo encontraremos cartas numeradas del 1 al 5, algunas neutrales y otras con ciertos efectos añadidos que se activarán al jugarlas y que reconoceremos rápidamente gracias a su ilustración. Tenemos la Araña, que nos permitirá entregar una carta de nuestra mano a cualquier rival. El Mosquito, al jugar esta carta todos los participantes (salvo el activo) deberán colocar su mano sobre ella. El último en hacerlo deberá robar una carta. La Cucaracha por su parte permite que cualquier jugador juegue una carta del mismo valor encima de ella, pero solo el más rápido será el que consiga deshacerse de esta carta. Finalmente, la hormiga obliga a todos los jugadores, salvo al activo, a robar una carta.

 

opinion polilla tramposa

 

Adicionalmente a todas estas cartas, encontramos las más especiales: las de Polilla Tramposa. Estas cartas no se pueden jugar en la pila central y tampoco pueden darse a ningún otro jugador. ¿Cómo podemos entonces deshacernos de ella? Fácil: Haciendo trampas.

Casi todo vale para librarnos de estas polillas: jugar la carta oculta debajo de otra, lanzarla bajo la mesa, meterlas bajo la manga… Sin duda este es el aderezo que hace de este juego tan divertido.

 

opinion polilla tramposa

 

Pero claro está, hacer trampas no tiene demasiada gracia si no corremos el riesgo de ser descubiertos. Y para ello existe una carta especial: el Chinche Guardián. Esta carta se entregará a un jugador aleatorio al comienzo de la partida, lo que le transformará en el vigilante de la ronda. Jugará de manera normal durante su turno, aunque sin la posibilidad de hacer trampas. Además deberá permanecer muy atento a todo lo que suceda en la mesa, ya que será el encargado de señalar a cualquier jugador que trate de hacer trampas. Si pilla con las manos en la masa al tramposo, deberá devolverle la carta de la que haya intentado deshacerse, le hará entrega de una de sus propias cartas y también le cederá la carta de Chinche Guardián.

Por el contrario, si la acusación ha sido realizada de forma injusta, el guardián robará una carta de la pila y continuará ejerciendo dicho papel.

Sencillez y muchas risas

Polilla Tramposa es un juego que no se complica la vida con mecánicas rebuscadas, de hecho tira de un estilo de juego de lo más básico que nos recordará al Uno o incluso al Cinquillo. Pero su genialidad está en añadir un elemento tan inesperado como divertido.

reseña polilla tramposa

La idea de hacer trampas bajo la atenta mirada de un guardián da como resultado situaciones descacharrantes. Es divertidísimo ver a nuestros compañeros de mesa hacer volar cartas por los aires mientras el Chinche Guardián está despistado. Las risas en ese sentido están aseguradas, siendo sin duda uno de los juegos que más carcajadas nos han arrancado de toda nuestra ludoteca.

Eso sí, es importante respetar ciertas normas dentro de las trampas, como por ejemplo mantener siempre las manos en un lugar visible o situarnos en la mesa de forma que ningún jugador quede demasiado apartado. Sobre todo debemos tenerlo muy en cuenta en partidas al máximo número de jugadores, ya que el trabajo para el Chinche se hace bastante complicado en esas situaciones.

Lo único que puedo achacarle a este juego es que no dé opción a un mayor número de participantes. Es el clásico juego que triunfa en cualquier reunión, en una casa rural o durante una cena con amigos, pero se nos ha dado muchas veces el caso de ser demasiados para sacarlo a mesa. Quizá una versión a más jugadores y añadiendo un par de guardianes podría subsanar esta pequeña lacra.

Conclusión

Polilla Tramposa es un filler con mayúsculas. Olvidaos de quien gane la partida, olvidaos de estrategias, aquí lo importante es pasar un rato de lo más divertido, riendo y haciendo desaparecer cartas de la forma más original posible. Además es totalmente apto para toda la familia y para niños de casi cualquier edad.

 

reseña polilla tramposa

 

El juego se despliega en unos pocos segundos, se explica en un minuto y se guarda en menos tiempo aun. Además suele ser habitual que lo hagamos con una sonrisa en la cara después de haber pasado un rato realmente bueno. Seguro que se dan situaciones que traerán comentarios durante toda la tarde, como ese jugador que hizo volar una carta por encima del Chinche, o aquel otro que acabó con más cartas entre sus zapatos que en las manos.

Para nosotros Polilla Tramposa es un filler de fondo de armario, que aún después de mucho tiempo entre nosotros, sigue encontrando sus momentos para volar hasta la mesa.

 

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