Reseña: Brass Birmingham

4.5/5
  • Mecánicas
    5/5
  • Dificultad
    4/5
  • Originalidad
    4/5
  • Arte
    5/5
  • Materiales
    4.5/5

Hoy reseñamos la revisión de un grandísimo clásico de maestro Martin Wallace: Brass Birmingham.

El Brass original vio la luz en 2007. Se trataba de un juego muy pulido a nivel de mecánicas, con una idea de base relativamente sencilla pero cargado de estrategia. Su punto más negro recaía en un aspecto artístico bastante aséptico (aunque muy funcional) que a día de hoy se ha quedado totalmente atrás en el tiempo.

En 2017, con motivo del décimo aniversario, se lanzó una campaña de Kickstarter para realizar una nueva edición del juego, puliendo ciertos aspectos y, sobre todo, mejorando enormemente todo el apartado visual y de componentes.

A esta segunda edición se la renombró Brass Lancashire (ya que tanto el juego original como la nueva versión se desarrollaban en dicha zona de Inglaterra).

La sorpresa vino cuando, en esa misma campaña, se decidió incluir una segunda versión del juego ambientada en la región de Birmingham en la que Gavan Brown y Matt Tolman daban una ligera vuelta de tuerca a la idea de Wallace. Se trataba de una caja independiente, que en tiendas se vendería por separado, y que aunque mantenía el 90% de las mecánicas del juego original si ofrecía algunas novedades que despertarían el interés de todos los fans de Brass.

 

analisis brass birmingham

 

Su nombre fue Brass Birmingham, y como supongo que todos habréis adivinado, centra su acción en el territorio de Birmingham. El cambio de localización no fue puramente estético, ya que al trasladarnos a una zona de interior, el juego abandonaba elementos tan importantes en el original como los puertos. Además, incluía nuevos recursos con los que comerciar, rebajaba los requisitos de ciertas acciones al tiempo que endurecía otros, y sobre todo, mejoraba notablemente la experiencia a 2 y 3 jugadores al eliminar determinados componentes según el número de participantes.

Brass Birmingham nos transporta a la Revolución Industrial en dicho territorio y sus alrededores. La partida abarcará el arco de tiempo entre 1770 y 1870, dividido en dos periodos: el del comercio fluvial a través de canales y, posteriormente, el de los ferrocarriles.

Nuestro objetivo como emprendedores será conectar las distintas ciudades para permitir que el comercio se expanda, al tiempo que levantamos industrias y fábricas que nos permitan obtener ganancias.

Está preparado para partidas de 2 a 4 jugadores de 14 años en adelante y tiene una duración de entre 60 y 120 minutos. En España está editado por Maldito Games.

En esta reseña hablaremos única y exclusivamente de Brass Birmingham como juego independiente que es, sin detenernos a compararlo con Brass Lancashire.

Preparando nuestras fábricas

Tal y como os comentábamos, Brass Birmingham divide la partida en 2 grandes fases: la era de los canales y la era del ferrocarril. Para definir el final de una y el comienzo de otra, nos guiaremos por el mazo central de cartas del que iremos robando turno tras turno. Una vez este se agote, la era de las canales habrá llegado a su fin y en la siguiente ronda comenzaremos con la del ferrocarril. Cuando esta concluya, la partida finalizará también.

 

reseña brass birmingham

 

Al observar el tablero, comprobaremos que los elementos más destacados del mismo son dos: las ciudades (que aparecen marcadas con el nombre y siempre disponen de distintos espacios para construir industrias) y las líneas que los unen (que es donde construiremos las conexiones). Al inicio de la partida todas las ciudades estarán aisladas, sin contacto las unas con las otras, y mucho menos con los grandes comerciantes situados en los bordes.

Será labor de los jugadores el unir unas con otras mediante canales y vías hasta que estas conexiones conformen una red que permita el flujo constante de recursos (carbón, hierro y cerveza) y productos con los que comerciar (algodón, productos manufacturados y piezas de alfarería). Es importante destacar que en cada conexión impresa en el tablero sólo puede haber una única ficha de jugador, y que cuando se construye una de estas conexiones entre dos ciudades, dicha ruta puede ser utilizada por todos los presentes.

 

reseña brass birmingham

 

Ferrocarril conectando dos localizaciones

 

Hemos de tener en cuenta también que en cada ciudad sólo podremos construir aquellas industrias que nos marque la ilustración, existiendo ciudades con un único espacio para industrias, algunas con dos, otras con tres y finalmente Birmingham que posee cuatro espacios para industrias.

 

reseña brass birmingham

 

Mazos de Comodín y de robo

 

Pero vayamos por partes. La preparación de la partida es sencilla, para empezar deberemos retirar todas las cartas y losetas que no se correspondan con el número de jugadores que estemos en la mesa. Esto permite partidas muy equilibradas y reñidas a cualquier número de jugadores, principalmente gracias a que, a menos jugadores, más reducido será el tamaño del mapeado y las ciudades donde comerciar.

A continuación tendremos que seleccionar por cuál de las 2 caras del tablero querremos jugar. La diferencia entre una y otra es única y exclusivamente visual: el anverso muestra el mapa de juego durante el día y el reverso durante la noche.

 

juego de mesa brass birmingham

Zona de Mercado

 

Pasaremos entonces a colocar los cubitos que representan el carbón (de color negro) y el hierro (de color naranja) en su zona de mercado.

Barajaremos las losetas de comerciantes y las situaremos en los huecos correspondientes en las ciudades del borde del tablero. Estas losetas nos indicarán que tipo de productos podremos vender en dichas ciudades, y al colocarse aleatoriamente permiten cierta variabilidad entre partidas. Junto a cada loseta de este tipo que muestre al menos un producto, pondremos un barril de cerveza.

 

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Losetas de Comerciantes

 

Separaremos el mazo de robo y las cartas de comodín, y cada jugador recibirá 8 cartas del mazo principal. Esta será su mano inicial.

Además, cada jugador tomará 17 £ del banco, una ficha de personaje con el fondo de un color identificativo, un tablero personal, sus fichas de conexión (que por un lado mostrarán barcos navegando por canales y por el otro ferrocarriles sobre las vías) y todas las losetas de industria del color que se correspondan con su personaje.

 

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Tablero personal de jugador

 

Antes de empezar a jugar deberemos situar las 45 losetas de Industria en nuestro tablero personal, cada una en su espacio indicado. Estas losetas muestran todo lo que podremos construir a lo largo de la partida, y cuentan con distintos niveles dentro de cada tipo. Por ejemplo: existen losetas de fábricas algodoneras de nivel 1, nivel 2, nivel 3 y nivel 4. Esta es sin duda la parte más pesada de la preparación.

Finalmente, colocaremos nuestros marcadores de ingresos y puntuación en el 0 y robaremos una última carta del mazo principal para colocarla bocabajo frente a nosotros, indicando así que ese es nuestra pila de descarte.

Se hace camino al comerciar

La mecánica de juego de Brass Birmingham es sencilla. Cada jugador dispondrá en su turno de 2 acciones a realizar que deberá seleccionar de entre las 6 disponibles, pudiendo repetir cualquiera de ellas. La condición indispensable para realizar cualquier acción es que debemos jugar una carta de nuestra mano.  Incluso si decidimos no hacer nada y pasar, estaremos obligados a descartarnos de una de nuestras cartas. La carta que juguemos carece de relevancia en todas las acciones salvo en una: Construir, que explicaremos en último lugar.

Las acciones a realizar son:

  • Conectar: Tomaremos una ficha de conexión de nuestra zona de juego y la colocaremos sobre una línea de canales o ferrocarriles del tablero central. Durante la era de los canales nos costará 3 £ realizar esta acción, mientras que en la era de los ferrocarriles el coste será de 5 £ y 1 carbón.
  • Desarrollar: Mediante esta acción podremos retirar una loseta de Industria de nuestro tablero personal sin necesidad de pagarla. Simplemente la sacaremos de la partida devolviéndola a la caja.
  • Vender: Si disponemos de alguna loseta en el tablero central de Fábrica Algodonera, Talleres o Alfarería conectada a un Comerciante que solicite ese tipo de producto, podremos girarla para recibir sus beneficios. Con una misma acción podemos girar todas las losetas que queramos, siempre y cuando cumplan los requisitos.
  • Pedir un Préstamo: Podemos tomar 30 £ del banco a cambio de retroceder 3 niveles nuestro marcador de ingresos.
  • Explorar: Podremos descartarnos de 2 cartas adicionales para coger 2 comodines del tablero central: uno de Industria y otro de Localización.

 

opinion brass birmingham

Cartas de Comodín

 

  • Construir: Esta es la única acción que nos obliga a mostrar la carta que estamos jugando, ya que aquí si será relevante de cara a lo que queramos realizar. Gracias a la acción construir podremos tomar una loseta de Industria de nuestro tablero personal y colocarla en el tablero central. Para ello antes deberemos pagar el coste de dicha loseta.

Es importante tener en cuenta que siempre deberemos tomar la loseta del nivel más bajo para el tipo de industria que queremos construir. Es decir, que si queremos levantar una mina de carbón y tenemos disponibles losetas de nivel 1, no podremos usar la de nivel 2.

 

reseña brass birmingham

Fábricas de algodón de nivel 1, 2 y 3

 

Para entender la importancia de la carta que juguemos durante esta acción en particular, hemos de conocer antes los 2 tipos de cartas que podemos encontrarnos en el mazo:

  • Cartas de Localización: Muestran una ciudad en concreto de las disponibles en el tablero central. Si jugamos una carta de este tipo al realizar la acción Construir, sólo podremos colocar losetas de Industria en dicha ciudad. Sin importar que la ciudad no esté conectada a ninguna otra.

 

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Cartas de Localización

 

  • Cartas de Industria: Muestran alguno de los diferentes tipo de industrias del juego: Fábrica Algodonera, Minas de Carbón, Fundición de Hierro, Talleres, Alfarerías y/o Cervecerías. Al jugar una carta de este tipo podremos construir una industria del tipo indicado en cualquier ciudad que esté conectada a nuestra red.

 

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Cartas de Industria

 

Uno de los elementos más originales e interesantes de este juego es que los recursos que empleemos para construir nuestras edificaciones (carbón y hierro) o para realizar la acción de vender (cervezas), no provendrán nunca de una zona personal donde vayamos acumulándolos, si no que deberemos tomarlos de las minas, fundiciones o cervecerías que haya distribuidas por el territorio, independientemente de si estas nos pertenecen o son de nuestros rivales.

Cada vez que algún jugador edifique una industria productora de recursos, deberemos situar sobre la loseta recién colocada tantos cubos o barriles como se nos indique en la parte inferior de la misma. A partir de ese momento los recursos serán de uso público, y el primero que los requiera para llevar a cabo alguna acción (siempre y cuando cumpla ciertos requisitos) podrá consumirlos libremente. En el momento en que la loseta se vacíe de recursos, deberemos darle la vuelta y, entonces sí, el jugador dueño de esa industria será el que reciba los beneficios (puntos de victoria al final de la era y aumento en el nivel de ingresos).

 

opinion brass birmingham

Losetas de mina de carbón y fundición de hierro por sus dos caras

 

Los requisitos para tomar recursos varían según el tipo. Así por ejemplo, si necesitamos carbón, deberemos tomarlo de la mina más cercana conectada a nuestra ciudad (sin importar a quien pertenezca). Si no tenemos ninguna mina conectada pero sí que estamos unidos a una de las ciudades comerciantes, podremos comprar carbón en el mercado al precio más bajo que se nos indique.

En el caso del hierro, podremos consumir recursos de cualquier fundición sobre el tablero que no esté agotada o del mercado de hierro, sin necesidad de estar conectados a ninguno de ellos.

Por último, si queremos consumir cerveza y la cervecería de la que pretendemos tomar el barril nos pertenece, no es necesario estar conectados a ella. Por el contrario, si la cervecería es propiedad de otro jugador, si tendremos que estar conectados a ella.

Una vez el jugador finalice sus dos acciones, deberá robar tantas cartas como necesite del mazo central hasta volver a tener 8 en su mano, y colocará todo el dinero que haya gastado durante este turno sobre su loseta de Personaje en la tabla de orden de turno. Será el momento de que el jugador a su izquierda comience a realizar sus acciones.

Cuando todos hayan jugado su turno, la ronda finalizará y deberemos realizar estos dos pasos:

  • Determinar el orden de turno para la siguiente ronda: Observaremos el dinero gastado por cada jugador (que estará sobre sus losetas de Personaje) y ordenaremos las fichas de personajes empezando por quien haya gastado menos (que será el nuevo jugador inicial) y terminando por el que haya gastado más.
  • Recibir ingresos: Cada jugador recibirá tanto dinero como marque su nivel de ingresos.

 

reseña brass birmingham

 

La partida se irá desarrollando de esta forma hasta que el mazo de robo se agote por primera vez y todos los jugadores jueguen su última carta. Entonces se hará un primer recuento de puntos de victoria en base a las conexiones por canales construidas por cada jugador y a las cartas de Industria que estén dadas la vuelta.

Antes de entrar en la era del ferrocarril tendremos que retirar del tablero todas las losetas de Industria de nivel 1 (dando a entender que es una tecnología ya obsoleta para la época), repondremos los barriles de cerveza en los espacios de Comerciante, barajaremos de nuevo todas las cartas del mazo central y repartiremos 8 nuevas cartas a cada jugador. Comenzará entonces la era del ferrocarril, que se extenderá hasta que se agote el mazo de robo por segunda vez indicando así el final de la partida (donde realizaremos un segundo recuento de puntos antes de determinar quién es el ganador).

 

reseña brass birmingham

 

Fichas de personaje y orden de turno

 

Emprendedores y estrategas

A muy grandes rasgos, estas serían las mecánicas principales de Brass Birmingham, un eurogame económico que, partiendo de un turno muy sencillo, consigue dar forma a un juego con una profundidad enorme. La base de esta profundidad reside, en buena parte, en la interacción con otros jugadores y el alto contenido táctico de prácticamente cada decisión que tomemos.

De primeras es habitual que los nuevos jugadores que se acercan a Brass Birmingham se encuentren algo avasallados, no por la complejidad de acciones, si no por lo complicado que puede resultar visualizar los pasos iniciales que debemos seguir para poner a funcionar la maquinaria que nos lleve a la victoria.

 

reseña brass birmingham

 

Costará un poco por tanto hallar la forma de aumentar nuestros ingresos e incluso es probable que nos desesperemos cuando nos demos cuenta de que tenemos que pedir un préstamo a las primeras de cambio. Mi recomendación es que no os asustéis durante estas primeras partidas, tomad las decisiones necesarias para mantener el barco a flote sin miedo a las consecuencias, e id analizando el funcionamiento de los engranajes de Brass Birmingham para mejorar vuestras maniobras poco a poco. Este es un juego que se disfruta mucho más cuando llevamos varias partidas a las espaldas y empezamos a trazar estrategias complejas a largo plazo.

Aún así, el juego tiende una mano a los más desorientados y les propone una vía rápida de ubicarse dentro de la partida: abrir camino hacia cualquiera de las ciudades comerciantes para obtener una recompensa que sólo recibirán los primeros en vender allí. Este sencillo objetivo nos obligará a construir nuestras primeras industrias y conexiones, y antes de que podamos darnos cuenta estaremos dando forma a una red mucho más compleja que parecerá tomar vida propia.

 

reseña brass birmingham

Oxford es una de las ciudades donde podremos comerciar

 

Además del gran componente estratégico, no podemos pasar por alto otro de sus puntos clave: la enorme interacción entre jugadores, algo muy poco común en juegos de tipo euro. A 4 jugadores las partidas de Brass Birmingham son simplemente espectaculares, con batallas continuas por establecer industrias en las ciudades más importantes (que recordemos, cuentan con espacios limitados). El hecho de tomar los recursos de un fondo común (las losetas desplegadas en el tablero en primer lugar, o el mercado en segundo), es una mecánica que ofrece unas posibilidades enormes para fastidiar a nuestros rivales (o para que nos fastidien a nosotros si no nos organizamos bien). Sin duda, cuatro es el número ideal para jugar a Brass Birmingham, ofreciendo siempre las partidas más divertidas y reñidas.

A menos jugadores el juego mantiene el alto nivel gracias a la trabajada escalabilidad y, aunque a dos se pierde un poco esa lucha constante por posicionarse, sí que nos ofrece una experiencia diferente, igualmente táctica pero más relajada debido a que es más sencillo mantenernos al margen de la zona que domine nuestro contrincante.

Un renovado apartado artístico

El diseño gráfico y arte de Brass Birmingham es de un nivel impresionante. Empezando por esa maravillosa portada, que se encuentra sin duda entre mis preferidas de todos los tiempos, y terminando por las ilustraciones del tablero, todo luce espectacular.

 

reseña brass birmingham

Las dos caras del tablero

 

Al juego se le puede achacar una excesiva oscuridad en los entornos, incluso en el anverso soleado del tablero, pero lo cierto es que a mí me ha encantado ese look casi en penumbras. Consigue crear una atmósfera única y densa que, aunque no afecte en nada a las partidas, logra acompañar a las mil maravillas. Ni que decir tiene que nuestro tablero preferido es el nocturno, con esos maravillosos faroles alumbrando en los rincones.

Donde sí he notado un poco más de dificultad para distinguir tonalidades es en los colores de las diferentes ciudades.  Todas están agrupadas en varias zonas reconocibles por un lazo coloreado tras el nombre, y lo cierto es que en el tablero estos colores están tan apagados a veces que cuesta distinguir algunos de ellos, obligándonos a perder tiempo mientras damos con la localización que nos interesa.

Salvo ese pequeño detalle, todo lo demás me parece soberbio a nivel artístico.

En cuanto a componentes, el juego cumple sobradamente con el alto nivel que se le presupone. Podemos achacarle algunos detalles como que los marcadores para el carbón y el hierro deberían haber estado personalizados al igual que los de cerveza o una escasa variedad en losetas de comerciantes. Pero pueden pasarse por alto viendo el magnífico trabajo realizado en otros aspectos como en las cartas, que presentan unas calidades fabulosas, o el detalle de incluir tablero de doble cara.

 

analisis brass birmingham

 

Conclusiones

Brass Birmingham llega como una versión actualizada del clásico Brass con varias modificaciones interesantes y, lo más importante en nuestra opinión: perfectamente adaptado a partidas de 2 y 3 jugadores.

El juego no decepciona lo más mínimo, en parte porque prácticamente la totalidad de lo que hacía maravilloso al Brass original permanece aquí. Existen pequeñas modificaciones, algunas adaptadas debido al cambio de mapeado, y otras introducidas para ofrecer algún aliciente extra a todos aquellos que deseen adquirir ambos juegos.

Sea como sea, todo encaja a la perfección. Y el resultado es un juego fácil de aprender pero con una profunda carga estratégica que gozaremos en toda su esencia tras unas cuantas partidas, cuando lo tengamos bastante dominado y compitamos con rivales a nuestro nivel.

Sus infinitas posibilidades estratégicas y esa inevitable interacción entre jugadores son sus dos mayores virtudes, a las que no podemos olvidar sumarles un aspecto visual al más alto nivel.

Por nuestra parte solo queda recomendar el juego y celebrar que nos haya llegado una versión tan cuidada en todos sus aspectos como esta. Si no pudiste jugar al original en su momento, no dudes en probar esta versión y conocer uno de los eurogames económicos mejor valorados.

 

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